LA CRITICA LITERARIA EN LA UNIVERSIDAD Y EN EL PERIODISMO
LA CRITICA LITERARIA EN LA UNIVERSIDAD Y EN EL PERIODISMO
Aunque inicialmente es posible entroncar o hacer confluir la escritura sobre la literatura hecha en la Universidad con la escritura sobre la literatura realizada para los medios de comunicación, se trata de dos cosas completamente distintas, que pueden ser comparadas y contrastadas desde diferentes puntos de vista semióticos.
1. EL GÉNERO COMUN Y LA FUERZA CENTRIPETA DE UNIFICACION
Lo común de ambas es que son un lenguaje secundario, con respecto al lenguaje primario que sería la literatura. Son discursos secundarios en el sentido que tienen como objeto de conocimiento los textos literarios. La escritura literaria es el lenguaje que antecede lógicamente al metalenguaje que se construye como exégesis de la literatura.
Lo común es que ambas escrituras críticas (que no son sólo lenguajes y sólo discursos) son conjuntos parciales de signos, sistemas de comunicación de comunidades intelectuales especializadas que conforman la red simbólica de la humanidad, su semiosfera, en términos de Lotman, el macro sensorium, según McLuhan.
Lo común es que ambas, la crítica universitaria y la crítica periodistica o massmediática están constituidas por actividades exegéticas, esto es, por estrategias o metodologías de interpretación que operacionalizan secuencias de procedimientos seguidos para comentar un texto literario previamente existente.
Lo común es que ambas escrituras son un mismo tipo de tecnología. La escritura, tanto literaria como crítica, pertenecen a un mismo mercado simbólico. Ambos son subsistemas discursivos dedicados a examinar el campo desigual, heterogeneo, ideológico, de la literatura en primer grado.
2. LA DIFERENCIA ESPECIFICA COMO FUERZA CENTRIFUGA DE DIFERENCIACION
La crítica literaria, ya sea periodística o universitaria está conformada por una diversidad de formatos y géneros, que pueden ser estudiados desde los menores a los mayores. Son todos ellos parte de los géneros miméticos, documentalistas y referencialistas, lo que algunos han denominado literatura de ideas, por estar preocupados de un tema de estudio que es un corpus de objetos bajo examen.
Los géneros de la crítica periodística son la reseña, la nota, la noticia, la ficha bibliográfica, el comentario, mientras que la crítica universitaria, en sus publicaciones especializadas, son la reseña, el comentario, el artículo, los documentos de investigación, el estudio, el ensayo, la tesina y la tesis, y todos ellos pertenecen al tipo de discurso que llamaríamos ensayístico.
La primera, la crítica periodística, es interpretativa, altamente descriptiva y especulativa, y corresponde a un proceso de una sola lectura, mientras que la crítica universitaria es analítica, intenta ser objetiva, sigue un método, se basa en varias lecturas y responde a la pregunta acerca de cómo está hecho el texto literario.
La crítica periodística de la literatura es parte de la industria cultural, su lógica es la del mercado, se quiere mostrar un producto para su venta, es parte del proceso ideológico que acompaña la venta de mercancias culturales. La segunda, la crítica universitaria académicaparte de la industria del conocimiento.
La crítica periodística en los medios suele ser altamente impresionista, normativa, prescriptiva, preocupándose más del libro que de la literatura misma. Posee un léxico menor y más frecuente. La crítica académica es parte de los procesos de investigación de una institución dedicada a la búsqueda de la reflexión y el conocimiento. Tiene un léxico propio muy preciso y detallado hecho mayormente de conceptos. Se rehuye la opinión personal, se sistematizan diversas aproximaciones al objeto, se establece un protocolo de registro de la indagación.
La crítica periodística es desarrollada por los periodistas culturales, mientras que la crítica universitaria es materia de académicos. Los escritos de los periodistas culturales, o más precisamente los críticos literarios de medios de comunicación masiva son más breves en extensión que los largos artículos de los estudiosos universitarios de los procesos literarios. El periodista crítico literario trabaja con libros estáticos y cerrados mientras que la crítica universitaria lo hace con textos abiertos que son parte de procesos de significación literaria.
3. CONCLUSIONES PARCIALES
Así, ambos procesos discursivos y escriturales referidos a la literatura, la crítica periodística y la crítica universitaria son en verdad, formatos, léxicos y procesos de distribución diferentes. Se trata de destinatarios y circuitos diversos.
La crítica universitaria y académica especializada publica en revistas científicas, con comités editoriales, pautas de evaluación, lectores críticos, escritos que a su vez presentan introducciones, objetivos, metodologías, hipótesis, argumentación, evidencias, conclusiones y aparato de documentación (notas y bibliografía).
Estas revistas, o a veces boletines, o documentos de trabajo, van dirigidas a una comunidad científica nacional o internacional, donde, a través de bases de datos, o de redes computacionales, se recogen, para su difusión. No alcanzan un gran número de lectores.
Estas revistas científicas donde aparecen los artículos o capítulos (porque pueden ser también libros de exploraciones temáticas mayores) van a las bibliotecas universitarias de todo el mundo, llegan a suscriptores, son indexados, se ofrecen en algunas librerías especializadas, son leídas por profesores de literatura, académicos, estudiantes universitarios, mayormente.
Los textos de la industria cultural de la crítica literaria periodística, impresa, van en periódicos diarios o revistas noticiosas semanales, implican una evaluación coyuntural conectada con el presente de la enunciación del texto, son pauteados previamente, revisados pensando en su impacto como noticia. Su objetivo es dar cuenta, informar, seleccionar y promover libros. Alcanzan un alto número de lectores.
Cuando la crítica periodística es radial, lo cual es aún menos frecuente, hay pocas posibilidades de incluir abstracciones o consideraciones teóricas, salvo en las escasas radio-emisoras universitarias. El tiempo en el aire es mínimo y se deben usar formulaciones muy sintéticas. Se puede explayar menos aquí que en el artículo escrito, y hay una limitación icónica seria. También alcanzan un alto número de auditores.
La crítica literaria periodística en los canales televisivos casi no existe. La cultura del espectáculo y de las celebridades se centra más en las anécdotas vitales que en las significaciones de los textos literarios. La literatura y la crítica periodística son reducidas a actividades de mercado. Alcanzan a un alto número de telespectadores.
Los temas seleccionados son los bestsellers internacionales traducidos de otras lenguas publicados por editoriales que son grandes conglomerados transnacionales parte de la industria simbólica productora de bienes culturales. Son parte de la fugacidad de una cultura desechable.
Se trata pues de actividades similares en lo semiótico, hechas de lenguaje, metalingüísticas, pero que van en direcciones distintas, que pueden ser vistas como antagónicas y también como complementarias. Como actividades miméticas y referenciales ambas, se preocupan, en cambio, de un sistema de signos de gran autonomía, una dimensión simbólica, discursiva e imaginaria de la realidad, que es a veces más verdadera y realista, la literatura.
Aunque inicialmente es posible entroncar o hacer confluir la escritura sobre la literatura hecha en la Universidad con la escritura sobre la literatura realizada para los medios de comunicación, se trata de dos cosas completamente distintas, que pueden ser comparadas y contrastadas desde diferentes puntos de vista semióticos.
1. EL GÉNERO COMUN Y LA FUERZA CENTRIPETA DE UNIFICACION
Lo común de ambas es que son un lenguaje secundario, con respecto al lenguaje primario que sería la literatura. Son discursos secundarios en el sentido que tienen como objeto de conocimiento los textos literarios. La escritura literaria es el lenguaje que antecede lógicamente al metalenguaje que se construye como exégesis de la literatura.
Lo común es que ambas escrituras críticas (que no son sólo lenguajes y sólo discursos) son conjuntos parciales de signos, sistemas de comunicación de comunidades intelectuales especializadas que conforman la red simbólica de la humanidad, su semiosfera, en términos de Lotman, el macro sensorium, según McLuhan.
Lo común es que ambas, la crítica universitaria y la crítica periodistica o massmediática están constituidas por actividades exegéticas, esto es, por estrategias o metodologías de interpretación que operacionalizan secuencias de procedimientos seguidos para comentar un texto literario previamente existente.
Lo común es que ambas escrituras son un mismo tipo de tecnología. La escritura, tanto literaria como crítica, pertenecen a un mismo mercado simbólico. Ambos son subsistemas discursivos dedicados a examinar el campo desigual, heterogeneo, ideológico, de la literatura en primer grado.
2. LA DIFERENCIA ESPECIFICA COMO FUERZA CENTRIFUGA DE DIFERENCIACION
La crítica literaria, ya sea periodística o universitaria está conformada por una diversidad de formatos y géneros, que pueden ser estudiados desde los menores a los mayores. Son todos ellos parte de los géneros miméticos, documentalistas y referencialistas, lo que algunos han denominado literatura de ideas, por estar preocupados de un tema de estudio que es un corpus de objetos bajo examen.
Los géneros de la crítica periodística son la reseña, la nota, la noticia, la ficha bibliográfica, el comentario, mientras que la crítica universitaria, en sus publicaciones especializadas, son la reseña, el comentario, el artículo, los documentos de investigación, el estudio, el ensayo, la tesina y la tesis, y todos ellos pertenecen al tipo de discurso que llamaríamos ensayístico.
La primera, la crítica periodística, es interpretativa, altamente descriptiva y especulativa, y corresponde a un proceso de una sola lectura, mientras que la crítica universitaria es analítica, intenta ser objetiva, sigue un método, se basa en varias lecturas y responde a la pregunta acerca de cómo está hecho el texto literario.
La crítica periodística de la literatura es parte de la industria cultural, su lógica es la del mercado, se quiere mostrar un producto para su venta, es parte del proceso ideológico que acompaña la venta de mercancias culturales. La segunda, la crítica universitaria académicaparte de la industria del conocimiento.
La crítica periodística en los medios suele ser altamente impresionista, normativa, prescriptiva, preocupándose más del libro que de la literatura misma. Posee un léxico menor y más frecuente. La crítica académica es parte de los procesos de investigación de una institución dedicada a la búsqueda de la reflexión y el conocimiento. Tiene un léxico propio muy preciso y detallado hecho mayormente de conceptos. Se rehuye la opinión personal, se sistematizan diversas aproximaciones al objeto, se establece un protocolo de registro de la indagación.
La crítica periodística es desarrollada por los periodistas culturales, mientras que la crítica universitaria es materia de académicos. Los escritos de los periodistas culturales, o más precisamente los críticos literarios de medios de comunicación masiva son más breves en extensión que los largos artículos de los estudiosos universitarios de los procesos literarios. El periodista crítico literario trabaja con libros estáticos y cerrados mientras que la crítica universitaria lo hace con textos abiertos que son parte de procesos de significación literaria.
3. CONCLUSIONES PARCIALES
Así, ambos procesos discursivos y escriturales referidos a la literatura, la crítica periodística y la crítica universitaria son en verdad, formatos, léxicos y procesos de distribución diferentes. Se trata de destinatarios y circuitos diversos.
La crítica universitaria y académica especializada publica en revistas científicas, con comités editoriales, pautas de evaluación, lectores críticos, escritos que a su vez presentan introducciones, objetivos, metodologías, hipótesis, argumentación, evidencias, conclusiones y aparato de documentación (notas y bibliografía).
Estas revistas, o a veces boletines, o documentos de trabajo, van dirigidas a una comunidad científica nacional o internacional, donde, a través de bases de datos, o de redes computacionales, se recogen, para su difusión. No alcanzan un gran número de lectores.
Estas revistas científicas donde aparecen los artículos o capítulos (porque pueden ser también libros de exploraciones temáticas mayores) van a las bibliotecas universitarias de todo el mundo, llegan a suscriptores, son indexados, se ofrecen en algunas librerías especializadas, son leídas por profesores de literatura, académicos, estudiantes universitarios, mayormente.
Los textos de la industria cultural de la crítica literaria periodística, impresa, van en periódicos diarios o revistas noticiosas semanales, implican una evaluación coyuntural conectada con el presente de la enunciación del texto, son pauteados previamente, revisados pensando en su impacto como noticia. Su objetivo es dar cuenta, informar, seleccionar y promover libros. Alcanzan un alto número de lectores.
Cuando la crítica periodística es radial, lo cual es aún menos frecuente, hay pocas posibilidades de incluir abstracciones o consideraciones teóricas, salvo en las escasas radio-emisoras universitarias. El tiempo en el aire es mínimo y se deben usar formulaciones muy sintéticas. Se puede explayar menos aquí que en el artículo escrito, y hay una limitación icónica seria. También alcanzan un alto número de auditores.
La crítica literaria periodística en los canales televisivos casi no existe. La cultura del espectáculo y de las celebridades se centra más en las anécdotas vitales que en las significaciones de los textos literarios. La literatura y la crítica periodística son reducidas a actividades de mercado. Alcanzan a un alto número de telespectadores.
Los temas seleccionados son los bestsellers internacionales traducidos de otras lenguas publicados por editoriales que son grandes conglomerados transnacionales parte de la industria simbólica productora de bienes culturales. Son parte de la fugacidad de una cultura desechable.
Se trata pues de actividades similares en lo semiótico, hechas de lenguaje, metalingüísticas, pero que van en direcciones distintas, que pueden ser vistas como antagónicas y también como complementarias. Como actividades miméticas y referenciales ambas, se preocupan, en cambio, de un sistema de signos de gran autonomía, una dimensión simbólica, discursiva e imaginaria de la realidad, que es a veces más verdadera y realista, la literatura.

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